Cómo aprende el cerebro: aburrimiento, multitarea, cociente intelectual y mentalidad de crecimiento, con David Bueno

Cada vez que aprendes algo, tu cerebro crea nuevas conexiones entre neuronas y las integra con las que ya tenía. Por eso, cuanto más sabes de algo, más fácil te resulta aprender sobre ello, y nunca es tarde para empezar. Según el biólogo y neuroeducador David Bueno, para aprender mejor hay que dejar ratos para aburrirse, evitar la multitarea, no usar el cociente intelectual como etiqueta y transmitir una mentalidad de crecimiento.

Cómo cambia el cerebro al aprender

Cada aprendizaje genera un patrón de conexiones que se construye sobre lo que ya sabes, como capas. Eso permite tener memoria biográfica e integrar lo nuevo con lo conocido. El inconveniente: al cerebro le cuesta mucho borrar conexiones, incluso las de aprendizajes erróneos o experiencias dolorosas. Se pueden superar añadiendo conexiones nuevas, pero en situaciones de estrés el cerebro tiende a recurrir a las antiguas. Por eso a veces reaccionas como creías haber superado.

Además, aprender activa programas genéticos en las neuronas y deja marcas epigenéticas que hacen que se pongan en marcha más rápido la próxima vez. Como un maratoniano que lleva meses sin competir: le cuesta menos volver que a quien nunca ha corrido. Más en plasticidad cerebral.

Aburrirse es productivo

Cuando no te concentras en nada, el cerebro activa la red neuronal por defecto, que conecta muchas zonas y ayuda a consolidar lo aprendido. Esos ratos de mirar por la ventana no son tiempo perdido.

La multitarea no funciona

La atención consume mucha energía y es limitada: un adulto joven puede mantenerla focalizada unos 20 minutos como máximo antes de una bajada. Si la repartes entre dos tareas, no es un 50 % para cada una: parte se gasta en mantenerla dividida. Con un móvil recibiendo mensajes al lado mientras estudias, el rendimiento cae. Un experimento sencillo para clase: hacer un cálculo y luego recitar el abecedario lleva menos tiempo (y menos estrés) que hacer ambas cosas a la vez. Más en cómo estudiar mejor.

Para los docentes: ocho horas seguidas sentados atendiendo no encajan con cómo funciona el cerebro. Dar uno o dos conceptos difíciles por sesión, con pausas entre ellos, funciona mejor.

El cociente intelectual no es una etiqueta

Un test de inteligencia da un número sobre ciertas capacidades, pero no mide la resiliencia, las habilidades sociales o la constancia. Nunca debería condicionar a un niño, ni para bien ni para mal. A Michael Jordan lo apartaron de un equipo por no ser lo bastante alto.

Sobre el efecto Flynn inverso (el cociente intelectual medio habría bajado desde los años 80), David cree que buena parte se debe a que se sigue usando el mismo tipo de test mientras la educación ha cambiado: es como medir a un maratoniano en una carrera de 100 metros. Y ante informes como PISA, propone no volver a la educación tradicional, sino aprender a aplicar mejor la educación por competencias, sin pasar al extremo de que todo sea juego: una clase magistral bien intercalada también tiene su lugar.

Mentalidad de crecimiento

  • Mentalidad fija: creer que ya no puedes mejorar.
  • Mentalidad de crecimiento: creer que siempre puedes dar un paso más, comparándote solo contigo mismo.

Hay un componente genético, pero es moldeable, sobre todo si todo el entorno (familia, escuela, amigos) va en la misma dirección. Y un detalle: solo convence quien de verdad tiene esa mentalidad. Mensajes como «estudiad, aunque no vais a encontrar trabajo» son la receta perfecta para que un adolescente no haga nada. Más en el cerebro adolescente y en tus expectativas.

Inteligencia emocional

Es la capacidad de reconocer, valorar y gestionar tus emociones y las de los demás, y forma parte de la inteligencia global. Por ejemplo: darte cuenta de que afrontas un examen con miedo y trocear el temario para empezar por lo que más te interesa. Y requiere tiempo para pensar: la parte reflexiva del cerebro es lenta. Más en placer frente a disfrute.

Preguntas frecuentes

¿Es bueno aburrirse?

Sí: durante esos momentos el cerebro activa la red neuronal por defecto, que ayuda a consolidar lo aprendido.

¿Cuánto tiempo podemos mantener la atención?

En adultos jóvenes, en torno a 20 minutos seguidos como máximo; después hacen falta pequeñas pausas.

¿El cociente intelectual determina el futuro de un niño?

No: mide solo algunas capacidades y deja fuera otras clave, como la resiliencia o las habilidades sociales.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.