Resistencia a la leptina y adipoquinas: tu grasa también habla

Tu grasa no es un saco de energía: es un órgano endocrino que fabrica hormonas, las adipoquinas. Unas protegen (como la adiponectina) y otras inflaman (como la resistina). Y una de ellas, la leptina, debería decirle a tu cerebro que ya hay energía suficiente. Pero con exceso de grasa aparece la resistencia a la leptina: el cerebro no la escucha y sigues con hambre aunque te sobre energía. Por eso adelgazar no es solo «comer menos».

Qué son las adipoquinas

*Adipo* = grasa; *quina* = mover, activar. Son mensajeras químicas que fabrica sobre todo el tejido adiposo blanco y que actúan en la propia grasa o en órganos lejanos: cerebro, páncreas, hígado, músculo y sistema cardiovascular.

La clave es el contexto:

  • Grasa en cantidad normal, bien distribuida y funcional: predominan las adipoquinas beneficiosas. (Ojo, tener la grasa demasiado baja tampoco es bueno: empiezas a dormir mal, a tener mucha hambre y a lesionarte).
  • Sobrepeso, obesidad y grasa visceral: predominan las inflamatorias.

Las adipoquinas que te protegen

Adiponectina

  • Mejora la sensibilidad a la insulina: la glucosa entra mejor en el músculo y el hígado.
  • Estimula la quema de grasa, por ejemplo en ayuno o durante el ejercicio.
  • Es antiinflamatoria: frena el TNF-alfa y aumenta la interleucina 10.
  • Protege el corazón y las arterias (mejora el endotelio y reduce la aterogénesis).
  • Cuida el hígado: reduce la acumulación de grasa.

Dato clave: la adiponectina baja cuando hay exceso de grasa visceral. Cuanto más enferma está tu grasa, menos hormona protectora fabrica. Funciona como un termómetro metabólico. Y el frío ayuda a subirla: lo cuento en exposición al frío.

Omentina y lipocalina 2

La omentina mejora la sensibilidad a la insulina y es antiinflamatoria. La lipocalina 2 interviene en el metabolismo del hierro y en la inmunidad, y puede proteger o inflamar según el entorno.

Las adipoquinas problemáticas

Leptina: saciedad… con trampa

Viene de *leptos*, delgado. La fabrica tu grasa en proporción a la cantidad que tienes, y le dice al hipotálamo: «hay energía de sobra, deja de comer y gasta más».

En la obesidad, los niveles de leptina están altos, pero el cerebro deja de responder: es la resistencia a la leptina. La señal no llega, y la persona sigue con hambre, no se sacia y le cuesta perder peso a pesar del exceso de energía. Además, la leptina alta es proinflamatoria.

Por eso me duele cuando se juzga a las personas con obesidad diciéndoles que «coman menos». Si tu cerebro no recibe la señal de saciedad, el hambre es real. Tú quizá te sacias con la mitad, pero no estás dentro de su cerebro ni de sus hormonas. Lo explico también en el efecto rebote.

Resistina

Hace casi lo contrario que la adiponectina: dificulta la acción de la insulina, favorece la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 y alimenta la inflamación crónica de bajo grado. Su nombre lo dice todo.

Interleucina 6 y TNF-alfa

En la grasa visceral tienen un efecto proinflamatorio crónico, distinto del agudo y útil que tienen durante una infección o un entrenamiento.

PAI-1 y MCP-1

  • PAI-1 (inhibidor del activador del plasminógeno tipo 1): aumenta el riesgo de trombosis y problemas cardiovasculares.
  • MCP-1: atrae macrófagos inflamatorios a la grasa. Empieza un círculo vicioso: más grasa → más inflamación → grasa más disfuncional.

No importa solo cuánto pesas, sino qué grasa tienes

La grasa visceral es la más peligrosa. Los estrógenos protegen a las mujeres de acumularla hasta la menopausia; después, el riesgo se iguala o supera al de los hombres.

El músculo y la grasa conversan

Tu músculo fabrica mioquinas y tu grasa, adipoquinas, y se hablan entre sí. El ejercicio inclina la conversación a favor de las mioquinas. Moverte es mucho más que quemar calorías: cambia la bioquímica de tu cuerpo para que te trate mejor. Lo cuento en las mioquinas.

Sobre el omega-3, que puede ser antiinflamatorio: mejor de calidad (con certificación de pureza) y bien guardado, lejos de la luz y del calor, porque un omega-3 oxidado puede ser prooxidante. Más en omega-3: EPA, DHA y ALA.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la resistencia a la leptina?

Una situación, frecuente en la obesidad, en la que hay mucha leptina pero el cerebro no responde a ella. Sigues con hambre y gastando poco aunque tengas energía de sobra.

¿Cómo mejorar la resistencia a la leptina?

Perdiendo grasa visceral poco a poco, durmiendo bien, moviéndote a diario, entrenando fuerza y comiendo comida real que sacie.

¿La grasa es un órgano?

Sí, un órgano endocrino. Fabrica hormonas que influyen en tu apetito, tu insulina, tu inflamación y tu corazón.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.