Retención de líquidos y sistema linfático: por qué pasa y qué hacer

Seis horas en un avión, te levantas y los pies no te caben en las zapatillas. O estás resfriado y notas dos bultitos en el cuello. Parecen cosas distintas, pero las causa el mismo sistema: el sistema linfático. Recoge el líquido que sobra entre tus células, transporta las grasas que comes y vigila las infecciones. Y tiene una particularidad: no tiene corazón que lo bombee. Lo mueven, sobre todo, tus músculos. Por eso, si no te mueves, el líquido se acumula.

De dónde sale el líquido que se acumula

El corazón impulsa la sangre por las arterias, que se van haciendo cada vez más pequeñas hasta convertirse en capilares. Ahí ocurre el intercambio con los tejidos: sale oxígeno y nutrientes, entran otras sustancias.

Pero el sistema no es completamente cerrado. Parte del líquido sale de los capilares al espacio intersticial, el espacio que hay entre tus células. Tus células no están pegadas como ladrillos: están bañadas en un líquido viscoso. La mayor parte de ese líquido vuelve a la sangre, pero no todo. Si nadie recogiera el resto, los tejidos se encharcarían.

El sistema linfático: el servicio de reciclaje de tu cuerpo

Los capilares linfáticos nacen dentro de los tejidos y recogen ese líquido sobrante, que a partir de ahí se llama linfa («agua clara»). Esos vasos se van uniendo en conductos cada vez mayores hasta devolver el líquido a la sangre.

Simplificando: la sangre deja líquido en los tejidos y el sistema linfático recoge lo que sobra y lo devuelve. Un reciclaje continuo.

¿Quién lo mueve si no tiene corazón?

  • Las contracciones de los propios vasos linfáticos.
  • Las válvulas, que dejan pasar la linfa en una dirección e impiden que vuelva atrás.
  • Tus músculos. Cada vez que caminas, entrenas, saltas o juegas al pádel, tus músculos comprimen los vasos y empujan la linfa.

Por eso, tras horas sentado en un avión, se te hinchan los tobillos: sin movimiento, la linfa no sube. Tienes 206 huesos y más de 600 músculos para moverte. No hace falta correr maratones, pero sí tener una vida activa.

Cuando el drenaje falla de forma importante o permanente aparece el linfedema (edema = hinchazón; linfa = linfa): una acumulación de linfa que puede aumentar mucho el volumen de una extremidad. Si una hinchazón no se va, aparece en un solo lado o se acompaña de dolor, consulta con tu médico.

Por dónde viajan las grasas que comes

Esta función me flipa. La mayoría de nutrientes pasan del intestino directamente a la sangre, pero buena parte de las grasas no. En el intestino hay pequeños vasos linfáticos que las recogen y las llevan por el sistema linfático, que las va soltando poco a poco en la circulación. Cuando te comes un aguacate o un chorro de aceite de oliva virgen extra, esas grasas hacen primero un viaje por tu sistema linfático.

Los ganglios: los puestos de control de tu sistema inmunitario

A lo largo de los vasos linfáticos hay unas estructuras con forma de alubia: los ganglios linfáticos. Se notan sobre todo en el cuello, las axilas y las ingles, aunque también hay en el abdomen y en otras zonas. Están unidos por los vasos como las cuentas de un collar.

Funcionan como un control de frontera: la linfa pasa por ellos y allí esperan muchas células inmunitarias, sobre todo linfocitos. Si te haces un corte en el brazo y entran bacterias, algunas células recogen información del microbio y viajan a los ganglios cercanos (en este caso, los de la axila). Allí activan a otras células y los linfocitos se multiplican.

Por eso, con una infección de garganta se te hinchan los ganglios del cuello: dentro se está organizando la defensa. Junto a los ganglios trabajan el bazo, el timo, la médula ósea y las amígdalas. Si quieres saber más, lee los órganos y células del sistema inmune.

Qué puedes hacer para que tu linfa circule

  • Muévete a menudo. Camina, sube escaleras y entrena. Tus músculos son la bomba de la linfa.
  • Rompe las horas sentado. En viajes largos o en la oficina, levántate cada poco, camina y mueve los tobillos.
  • Haz trabajar las pantorrillas, el «segundo corazón» de las piernas: caminar, subir escaleras o hacer elevaciones de talones.
  • Si la hinchazón es persistente, asimétrica o dolorosa, consulta con tu médico.

En resumen

  • El sistema cardiovascular reparte; el sistema linfático recoge, devuelve, transporta y vigila.
  • No tiene bomba: depende del movimiento de tus músculos.
  • Los ganglios hinchados durante una infección son la señal de que tu sistema inmunitario está trabajando.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se me hinchan los pies en los viajes largos?

Porque estás muchas horas sentado y sin mover las piernas, y el sistema linfático depende de los músculos para subir el líquido. Levántate y mueve los tobillos con frecuencia.

¿Es normal tener ganglios inflamados?

Durante una infección, sí: es la respuesta inmunitaria. Si un ganglio sigue grande varias semanas, es duro, no duele o no hay infección que lo explique, consulta con tu médico.

¿Qué es el linfedema?

La acumulación de linfa por un fallo importante del drenaje linfático, que hincha una zona del cuerpo. Necesita valoración y tratamiento por profesionales sanitarios.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.