Adicciones: pantallas, alcohol, tabaco y pornografía, qué son, cómo empiezan y qué señales vigilar en adolescentes, con Gabriel Auz
Adicto viene del latín *addictus*: en la antigua Roma, la persona que se convertía en esclava de otra por sus deudas. Para el educador social Gabriel Auz, especializado en conductas adictivas, esa es la mejor definición: una adicción es perder la libertad sobre una conducta. Cuando sientes que no la controlas, que le dedicas más tiempo del que quieres y que no consigues cambiarla, hay un problema que merece atención, se llame como se llame. Y vivimos en una sociedad que fomenta las adicciones: pantallas diseñadas para engancharnos, alcohol normalizado y pornografía al alcance de cualquier móvil.
Si tú o alguien cercano tiene problemas con el alcohol, otras drogas, el juego, las pantallas o la pornografía, busca ayuda profesional. Existen servicios especializados en adicciones en todas las comunidades autónomas.
Más allá de la etiqueta de «enfermo»
La definición oficial habla de una enfermedad crónica con recaídas. Gabriel prefiere centrarse en la conducta, porque sentirse un enfermo crónico condenado a recaer puede quitar las ganas de intentarlo. Su mensaje: las conductas adictivas se pueden abordar con el tratamiento adecuado.
Cualquier placer puede volverse adictivo
Citando al psiquiatra Enrique Echeburúa, Gabriel recuerda que cualquier actividad placentera puede acabar convirtiéndose en una adicción: empezamos porque algo nos produce sensaciones agradables. Por eso también puede haber relaciones problemáticas con el entrenamiento, el estudio o la comida «sana» cuando dominan tu vida. Más en placer frente a disfrute.
Por qué cada vez hay más
- Las pantallas y las redes están diseñadas para que pasemos en ellas el mayor tiempo posible.
- La pornografía funciona con una escalada: cada vez se necesitan estímulos más intensos y más tiempo para sentir lo mismo.
- El alcohol y el tabaco siguen muy normalizados socialmente.
Más en el ayuno de dopamina y en pantallas y desarrollo infantil.
Adolescencia: atentos, pero sin dramatizar
La adolescencia es una etapa de búsqueda de identidad en la que pueden aparecer consumos experimentales. Muchos se quedan en eso. Conviene estar atentos a señales como:
- Un cambio brusco de amigos o de ambientes.
- Cambios repentinos en la forma de vestir o de comportarse, asociados a un grupo.
- Abandono de actividades o del rendimiento escolar.
Preocuparse sí, pero sin alarmismo: recuerda cómo eras tú a esa edad, mantén el vínculo y la comunicación, y pide ayuda si ves que la conducta se instala. El acompañamiento a las familias forma parte del tratamiento. Más en el cerebro adolescente.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una adicción?
Una conducta sobre la que se ha perdido el control y la libertad, a la que se dedica más tiempo del deseado y que cuesta cambiar.
¿Puede haber adicción al deporte o a la comida sana?
Sí: cualquier actividad placentera puede volverse problemática si domina la vida de la persona.
¿Hay que alarmarse si un adolescente prueba el alcohol o el cannabis?
Hay que prestar atención y hablar, pero sin dramatizar: muchos consumos son experimentales; si se instalan, conviene buscar ayuda.
Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.