La hipótesis de la higiene: por qué un poco de suciedad entrena tus defensas
Durante el siglo XX, los antibióticos, las vacunas y la higiene controlaron enfermedades infecciosas que antes nos mataban, y la esperanza de vida casi se duplicó. Pero, a la vez, aumentaron las alergias, el asma y las enfermedades autoinmunes. La hipótesis de la higiene propone que tu sistema inmune necesita convivir con microorganismos para aprender a tolerar; en un entorno demasiado estéril, se entrena mal. No se trata de renunciar a la higiene ni a los antibióticos, sino de no vivir en una burbuja.
De matar microbios a necesitarlos
Tras descubrir que bacterias, virus y hongos causaban muchas enfermedades, llegó la era de eliminarlos a toda costa. El microbiólogo René Dubos observó que en niños criados con una higiene impecable aumentaban otras patologías, e incluso recomendaba «ensuciar un poco» el entorno.
Los datos que apuntan en esa dirección
- Los países ricos tienen muchas veces más casos de asma, rinoconjuntivitis y eccema que los menos desarrollados.
- La diabetes tipo 1 (autoinmune) es muchísimo más frecuente en países como Finlandia que en otros menos industrializados, y en algunos países su incidencia subió con la recuperación económica.
- En la Alemania occidental, más desarrollada, había más asma y alergia al polen que en la oriental.
- Quienes viven en el campo, cerca de animales y polen, tienen menos asma.
- Un mayor uso de antibióticos en la infancia se asocia a más enfermedad de Crohn, colitis, asma y eccema.
Son asociaciones, no pruebas definitivas, pero el patrón es consistente.
Qué dice la hipótesis
La exposición temprana a ciertos microorganismos (desde el útero hasta la edad escolar) ayuda a desarrollar la tolerancia inmunitaria. Tu sistema inmune ha evolucionado conviviendo con bacterias: igual que el músculo necesita el estrés del entrenamiento para fortalecerse, tus defensas necesitan pequeños desafíos. Más en cómo funciona el sistema inmune y en qué es la microbiota.
6 claves para convivir con las bacterias
1. Parto vaginal, cuando es posible: el bebé recibe bacterias de la madre (bifidobacterias y lactobacilos). Los nacidos por cesárea tienen una microbiota inicial distinta y se asocian a algo más de riesgo de alergias, asma u obesidad. Muchas cesáreas son necesarias: es una decisión médica. 2. Lactancia materna, si se puede: contiene más de cien oligosacáridos que alimentan las bacterias del bebé, imposibles de imitar del todo. 3. Entornos variados: guardería, parque, montaña, playa, mascotas. Al principio se pondrán más malos, pero entrenan sus defensas. 4. Limpio, no estéril: el exceso de productos de limpieza se ha asociado a más asma. 5. Bacterias y fibra en la dieta: fermentados y fibra de comida real. Más en probióticos o fermentados. 6. Mancharse: el huerto, el jardín, el barro, correr por el monte.
Ni un extremo ni el otro
Los antibióticos y las vacunas salvan muchísimas vidas cada día. Pero el abuso de antibióticos o una higiene excesiva pueden dejarte sin bacterias que no es que sean buenas: son imprescindibles. Más en cómo el frío influye en los resfriados.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la hipótesis de la higiene?
La idea de que la falta de exposición a microorganismos en la infancia dificulta que el sistema inmune aprenda a tolerar, lo que aumentaría alergias y enfermedades autoinmunes.
¿Ser demasiado limpio es malo?
La higiene es imprescindible, pero un entorno excesivamente estéril y el uso abusivo de antibióticos se asocian a más alergias y asma.
¿Las mascotas ayudan al sistema inmune de los niños?
Convivir con animales y entornos variados se asocia a menos alergias en la infancia.
Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.