Por qué un humano puede ganar a un caballo en una carrera larga
En velocidad y fuerza los humanos somos de lo peor del reino animal: un caballo, un guepardo o una gacela nos humillan en 100 metros. Pero cuanto más dura el esfuerzo, más competimos. Tenemos una combinación rara: sudamos muchísimo y con poco pelo, respiramos con independencia de la zancada y usamos tendones como muelles. Por eso, en una carrera de montaña de unos 35 km en un día de mucho calor, un humano ha llegado a ganar a los caballos.
Una carrera de humanos contra caballos
En un pueblo de Gales se organiza cada año una carrera de montaña de unos 35 km: humanos contra caballos. Casi siempre gana un caballo. Pero un día de mucho calor, un hombre cruzó la meta antes que un animal que corre al doble de velocidad.
1. Sudamos de maravilla
Tenemos millones de glándulas sudoríparas repartidas por casi todo el cuerpo y muy poco pelo. El sudor se evapora en la piel y se lleva el calor. Parece poca cosa, pero en un esfuerzo largo el gran enemigo no es quedarse sin energía: es calentarse demasiado. Los caballos también sudan, pero son enormes, tienen mucho pelo y menos superficie de piel en relación con su masa. Más en entrenar con calor.
2. Respiramos cuando queremos
Al galope, la respiración del caballo va mecánicamente ligada a cada zancada. Tú puedes respirar cada dos o tres pasos, cambiar el ritmo, abrir la boca o hablar mientras corres. Más libertad, más control. Más en respirar por la nariz o por la boca.
3. Muelles en las piernas
El tendón de Aquiles se estira cuando el pie toca el suelo, almacena parte de la energía del impacto y la devuelve en el impulso. Correr no es gratis, pero reutilizas parte de la energía de cada zancada. Súmale piernas largas y un glúteo mayor enorme comparado con otros primates, que estabiliza la cadera, y una musculatura preparada para aguantar.
La caza por persistencia
Nuestros antepasados no necesitaban alcanzar a una gacela al sprint, sino obligarla a arrancar una y otra vez. El humano seguía, el animal huía, y así durante horas, hasta que la presa no podía disipar el calor y colapsaba. Investigadores como Daniel Lieberman o Herman Pontzer la han estudiado, y un estudio reciente documentó persecuciones de resistencia en cientos de lugares. No demuestra que todos cazaran así, pero sí que la estrategia existió y que compensaba: un ciervo aporta muchísima más energía de la que cuesta perseguirlo.
Hoy vivimos al revés
Durante casi toda nuestra evolución, moverse era una inversión: gastabas energía para conseguir más energía. Hoy la comida llega sin moverte: nevera, supermercado, comida a domicilio. Pero seguimos con el mismo cuerpo, mediocre levantando 500 kilos o corriendo a 60 km/h, y extraordinario en una cosa: seguir. Más en el NEAT y en preparar un maratón.
Preguntas frecuentes
¿Puede un humano ganar a un caballo corriendo?
En distancias cortas, no; en carreras largas y con calor, sí ha ocurrido.
¿Qué es la caza por persistencia?
Perseguir a una presa durante horas hasta agotarla por el calor, sin necesidad de ser más rápido que ella.
¿Por qué los humanos somos buenos en resistencia?
Por la capacidad de sudar, la respiración independiente de la zancada y los tendones elásticos.
Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.