José Luis Trejo: cerebro, ejercicio, neurogénesis y reserva cognitiva
Durante mucho tiempo se pensó que el cerebro adulto no podía generar neuronas nuevas. Hoy sabemos que, en un par de regiones, sí lo hace. El neurocientífico José Luis Trejo, del Instituto Cajal (CSIC), explica tres conceptos clave: la neurogénesis adulta (nacimiento de neuronas nuevas), la plasticidad (la capacidad del cerebro de cambiar sus conexiones) y la reserva cognitiva (por qué algunas personas funcionan bien aunque su cerebro muestre daño). El ejercicio físico es uno de los estímulos que más favorecen todo esto, siempre en su dosis adecuada.
Neurogénesis adulta: carreteras nuevas en una autovía
La inmensa mayoría de las neuronas se forman antes de nacer y en los primeros meses de vida. La corteza prefrontal no termina de madurar hasta los 20-22 años. Pero en el cerebro adulto hay al menos una región, el hipocampo, clave para la memoria, donde siguen naciendo neuronas. Es como construir una carretera nueva en medio de una autovía con tráfico sin interrumpirlo. Más en el cerebro adolescente.
En estudios con animales, cuando se eliminan solo estas neuronas nuevas:
- El animal pierde capacidad de aprender y memorizar.
- Aparecen más síntomas parecidos a la ansiedad y la depresión.
- Le cuesta distinguir estímulos parecidos, como dos caras similares (la llamada separación de patrones).
Gran parte de este conocimiento viene de modelos animales; en humanos se estudia con métodos indirectos. Todavía no existe un fármaco que diga al cerebro «fabrica más neuronas», pero sí estímulos que lo favorecen, como el ejercicio.
Plasticidad: el cerebro se adapta como el hueso
Igual que un hueso se remodela según las cargas que recibe, el cerebro cambia la fuerza de las conexiones entre neuronas y la velocidad a la que se transmite el impulso nervioso según lo que hacemos. La plasticidad es medible: se puede observar en el laboratorio. Más en el aprendizaje según David Bueno.
Reserva cognitiva: «está mejor de lo que debería»
Hay personas cuyo cerebro, en una prueba de imagen, muestra lesiones propias del Alzheimer, pero que en el día a día funcionan casi con normalidad. A esa diferencia se le llama reserva cognitiva. No se ve directamente: es una idea que explica por qué unas personas resisten mejor el daño. Se compara con una cuenta de ahorros: cuanto más hayas «ingresado» a lo largo de la vida (estudios, aprendizaje, vida social, actividad física), más margen tendrás cuando lleguen los problemas. Más en prevenir el deterioro cognitivo.
El ejercicio, una de las mejores herramientas
En los animales, la condición normal de un organismo sano es la vida activa, y el ejercicio aumenta la neurogénesis y la plasticidad. En humanos, la actividad física regular se asocia a mejor memoria, mejor estado de ánimo y menor riesgo de deterioro cognitivo.
Pero la dosis importa. El exceso de entrenamiento sin recuperación también pasa factura al cerebro. Algunas señales de alarma: perder las ganas de entrenar, entrenar sin motivación o sentirse siempre cansado. Es el momento de bajar la carga. Más en la HRV.
Preguntas frecuentes
¿El cerebro adulto puede crear neuronas nuevas?
Sí, en algunas regiones como el hipocampo, aunque en mucha menor medida que durante el desarrollo.
¿Qué es la reserva cognitiva?
La capacidad del cerebro para seguir funcionando bien a pesar de cierto daño; se construye con educación, aprendizaje, vida social y actividad física.
¿El ejercicio previene el Alzheimer?
No lo garantiza, pero la actividad física regular se asocia a un menor riesgo de deterioro cognitivo y es una de las mejores herramientas disponibles.
Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.