Conducta alimentaria: ¿comemos lo que queremos? Restricción, atracones y sistema nervioso, con Ana Núñez

Lo que comemos no depende solo de lo que sabemos sobre nutrición. El estado de ánimo, la autoexigencia, el entorno familiar, el estrés y la forma en que funciona nuestro sistema nervioso influyen mucho en nuestra conducta alimentaria. La dietista-nutricionista Ana Núñez lo sabe por su formación y por su propia historia: pasó por una etapa de restricción muy intensa y después por un trastorno por atracón. Su mensaje: estos problemas son multifactoriales, no una cuestión de falta de voluntad, y la culpa no ayuda.

Si sientes que tu relación con la comida te hace sufrir, o reconoces en ti conductas de restricción, atracones o compensación, busca ayuda de profesionales especializados en trastornos de la conducta alimentaria. Pedir ayuda es el primer paso.

Una historia que se repite

Ana cuenta que de niña y adolescente se validaba a sí misma a través de las notas, con una autoexigencia constante. Con los años, entendió que la delgadez también daba aprobación social, y empezó a comer cada vez menos, hasta normalizar vivir con hambre y perder la regla. Tras un acontecimiento vital muy duro, su sistema nervioso, agotado por años de restricción y exigencia, pasó al extremo contrario: atracones de días. Con el tiempo y ayuda, logró salir de ese bucle. Su experiencia le hizo ver que la formación universitaria sobre estos trastornos a menudo se queda corta.

La restricción engancha

  • Da sensación de control: controlar el hambre y ver cambios en el cuerpo puede hacer sentir poderosa a una persona.
  • Se convierte en parte de la identidad, hasta el punto de no querer «compartirla».
  • Algunos sistemas nerviosos toleran mejor la restricción e incluso se vuelven más activos con ella, lo que hace que el problema pase desapercibido.
  • Y quitar de golpe todos los alimentos placenteros, como si fuera una adicción, puede generar anhedonia: dejar de disfrutar de muchas cosas.

Hay una gran diferencia entre comer algo menos antes de una boda y desarrollar un trastorno: la clave está en la regulación de la conducta. Más en por qué las dietas no funcionan.

No es culpa tuya

El trastorno por atracón se diferencia de la bulimia en que no hay conductas de compensación, como el vómito. Ana insiste en que tendemos a culpabilizarnos por cosas que dependen de nuestra forma de ser, de nuestra biología y de lo que hemos vivido. Como en el entrenamiento, cada persona tiene sus tendencias, y se puede mejorar sin castigarse. Más en sesgos y hábitos.

Ayudar al cuerpo a sentirse a salvo

Si tu cuerpo te manda señales de alarma todo el día, es difícil que sea un aliado. Ana recomienda herramientas que digan al sistema nervioso «todo está bien»: yoga, estiramientos, una ducha caliente, técnicas de relajación. Y antes de hablar de «comer intuitivo», hay que partir de unos mínimos de salud: algunos problemas hormonales o digestivos también influyen en el apetito y los antojos. Más en el nervio vago.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el trastorno por atracón?

Un trastorno de la conducta alimentaria en el que se come mucha cantidad con sensación de pérdida de control, sin conductas de compensación.

¿La restricción puede provocar atracones?

Sí: una restricción intensa y mantenida es uno de los factores que pueden desencadenarlos.

¿Los problemas con la comida son falta de voluntad?

No: son multifactoriales e influyen la biología, la historia personal, el entorno y el estado emocional.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.