Ejercicio y prevención de enfermedades neurodegenerativas: sedentarismo, BDNF y cerebro, con Coral Sanfeliu

Pasar ocho horas sentado no solo afecta a los músculos o al peso: también al cerebro. La investigadora Coral Sanfeliu, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona, especializada en neurodegeneración y envejecimiento, explica que el cerebro de una persona sedentaria no funciona igual que el de una activa: recibe menos oxígeno, menos señales del músculo y menos estímulos sensoriales y sociales. El ejercicio, en cambio, activa el BDNF, una especie de fertilizante para las neuronas, relacionado con la memoria y el estado de ánimo. Moverse es una de las mejores herramientas para prevenir el deterioro cognitivo.

Este artículo es divulgativo. El ejercicio ayuda a prevenir y a acompañar, pero no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico de una enfermedad neurodegenerativa.

El cerebro sedentario, una «isla desierta»

Cuando pasamos muchas horas quietos:

  • El cerebro recibe menos oxígeno: respiramos y movemos menos sangre.
  • Llegan menos mioquinas, las sustancias que el músculo envía al resto del cuerpo cuando trabaja.
  • Faltan estímulos sensoriales y sociales.

Coral distingue entre el sedentarismo activo (estar sentado haciendo algo que estimula la mente) y el pasivo (por ejemplo, horas frente a una pantalla sin más), que es el peor. Aun así, en ambos casos hace falta moverse. Más en el músculo como órgano.

Cómo compensar las horas sentado

Si trabajas sentado, tienes dos opciones que pueden combinarse:

1. Pausas activas a lo largo de la jornada: pequeños «tentempiés» de ejercicio para reactivar el cuerpo y el cerebro. 2. Un extra de ejercicio al final del día.

Recuerda que buena parte de la población no hace suficiente actividad física. Más en la dosis mínima de ejercicio y en el dolor de espalda.

El BDNF: fertilizante para las neuronas

El factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) es una proteína que refuerza las neuronas y favorece la plasticidad: la capacidad de crear y fortalecer conexiones. Está directamente relacionado con la memoria y también con la depresión, en la que la actividad neuronal está reducida. El ejercicio actúa a nivel epigenético: «abre» el gen del BDNF para que se fabrique más. Más en cerebro y ejercicio.

No está todo perdido

En las primeras fases del Alzheimer ya hay placas y ovillos de proteínas, estrés oxidativo y daño, pero todavía hay neuronas y conexiones, y la persona puede seguir con su vida diaria. Mantenerse activo, física, mental y socialmente, ayuda a conservar la función el mayor tiempo posible. Los modelos animales permiten estudiar los mecanismos, aunque en humanos los resultados son más complejos. Más en la reserva cognitiva.

Preguntas frecuentes

¿Estar sentado muchas horas afecta al cerebro?

Sí: reduce la oxigenación, las señales del músculo y los estímulos, y empobrece el funcionamiento cerebral.

¿Qué es el BDNF?

Una proteína que nutre y refuerza las neuronas y favorece la plasticidad; el ejercicio aumenta su producción.

¿El ejercicio previene el Alzheimer?

No lo garantiza, pero es uno de los factores que más reducen el riesgo de deterioro cognitivo.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.