Hipertensión arterial, el asesino silencioso: cifras, cómo medirla y qué hacer, con el Dr. Alberto Sanagustín

La hipertensión arterial significa que la presión de la sangre dentro de las arterias es más alta de lo normal de forma mantenida. Le llaman el asesino silencioso porque casi nunca da síntomas, pero con los años endurece y daña las arterias del corazón, el cerebro, los riñones, los ojos y las piernas. Según el médico de familia Alberto Sanagustín, en Europa se considera hipertensión a partir de 140/90 mmHg en varias mediciones, y lo primero, tomes o no medicación, es el estilo de vida: dejar el tabaco, moverse más, comer mejor y gestionar el estrés.

Este artículo es divulgativo. Si tienes la tensión alta o tomas medicación, no cambies ni abandones el tratamiento sin hablar con tu médico.

Un problema enorme y poco visible

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo, y la hipertensión es uno de sus grandes factores de riesgo, junto al colesterol, el tabaco y el sedentarismo. Su frecuencia aumenta con la edad: a partir de los 60 años, más de la mitad de las personas la tiene. Y una gran parte no lo sabe. Por eso en atención primaria se mide la tensión aprovechando cualquier visita. Más en aterosclerosis y colesterol.

En unos 9 de cada 10 casos la hipertensión es esencial: no hay una causa única, sino una mezcla de genética y hábitos. Alberto prefiere centrarse en lo que sí se puede cambiar.

Qué cifras son normales

La tensión se da con dos números: la sistólica (cuando el corazón se contrae) y la diastólica (cuando se relaja). El riesgo sube de forma continua a medida que sube la tensión, así que los límites son convenciones:

  • Guías europeas y españolas: hipertensión a partir de 140/90 mmHg; lo óptimo, por debajo de 130/85.
  • Guías estadounidenses: más estrictas, hipertensión a partir de 130/80 mmHg.
  • Las mediciones en casa tienen un límite algo más bajo: 135/85 mmHg.

Cómo medirla bien

1. Reposo de 5 minutos, sentado, con la espalda apoyada y el brazo a la altura del corazón, sin ropa que apriete. 2. Sin café, tabaco ni ejercicio en la media hora previa. 3. Dos mediciones separadas 1-2 minutos; si difieren más de 10 mmHg, haz una tercera. 4. Un valor alto aislado no es un diagnóstico: hay que confirmarlo en otros días.

Existe la hipertensión de bata blanca (alta en la consulta y normal en casa) y la enmascarada (al revés). Para aclararlo, el médico puede pedirte medidas en casa con un tensiómetro de brazo validado (los de muñeca son menos fiables) o una monitorización de 24 horas. Eso sí, una vez diagnosticada y controlada, no te obsesiones midiéndote a todas horas: el propio estrés puede subirla.

Qué daña con el tiempo

  • Corazón: angina, infarto, un engrosamiento anómalo del músculo cardiaco (muy distinto del corazón del deportista), insuficiencia cardiaca y arritmias.
  • Arterias: aneurismas, como el de la aorta.
  • Cerebro: ictus, hemorragias y la demencia por pequeños infartos.
  • Riñón: enfermedad renal crónica.
  • Ojos: lesiones en la retina.
  • Piernas: mala circulación, sobre todo si se suma al tabaco y al colesterol.

Los dolores de cabeza, mareos o zumbidos que a veces se atribuyen a la tensión aparecen con frecuencia parecida en quien no la tiene alta. Lo normal es no notar nada.

Hombres y mujeres

Los hombres suelen tenerla alta antes. En las mujeres, la caída de los estrógenos en la menopausia hace que el riesgo se iguale. Y los síntomas de un infarto en la mujer pueden ser menos típicos. Más en las hormonas a lo largo del día.

Lo que puede subirla sin que lo sepas

  • Antiinflamatorios como el ibuprofeno, el naproxeno o el diclofenaco, sobre todo con la edad: pueden subir la tensión y restar eficacia a los antihipertensivos. Más en hielo e ibuprofeno.
  • Algunos anticonceptivos.
  • Estimulantes: preentrenos y cápsulas con mucha cafeína, efedrina, descongestionantes nasales, anabolizantes y drogas.
  • El regaliz y algunas plantas como el ginseng.
  • El café la sube de forma puntual, pero 2-3 tazas al día en alguien acostumbrado no parecen alterar la tensión de base. Más en el café.
  • La apnea del sueño: ronquidos con pausas respiratorias, sueño durante el día y, a menudo, sobrepeso. Tratarla puede normalizar la tensión.

El estilo de vida va primero

Cambiar hábitos no es «medicina alternativa»: está en todos los protocolos. Tomar la pastilla y seguir fumando, sin moverse y durmiendo mal hace que la tensión cueste mucho más de controlar y que el riesgo baje menos. Lo primero es eliminar el tabaco y reducir el alcohol; después, moverse, empezando por objetivos sencillos (caminar, subir escaleras) y adaptando el ejercicio a la edad y la salud de cada uno. A esto se suman la alimentación y la gestión del estrés. El objetivo no es solo un número: es vivir más y mejor. Más en la diabetes.

Si crees que es un infarto

El síntoma típico es una opresión en el pecho, como una losa, que puede irse al brazo, al hombro o a la mandíbula, con sudor y náuseas. En las mujeres puede ser más atípico. Llama al 112, quédate en reposo, no conduzcas y no comas ni bebas. Si acompañas a alguien: avisa, tranquilízale, afloja su ropa y, si pierde el conocimiento y no respira, empieza la RCP y busca un desfibrilador. Aprender RCP básica puede salvar una vida.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué cifra se considera hipertensión?

En Europa, a partir de 140/90 mmHg en consulta, confirmado en varias mediciones; en casa, a partir de 135/85 mmHg.

¿La hipertensión da síntomas?

Casi nunca. Por eso hay que medirla de vez en cuando, aunque te encuentres bien.

¿Puedo dejar la medicación si mejoro mis hábitos?

No por tu cuenta. Mejorar los hábitos ayuda mucho y a veces permite reducir fármacos, pero siempre bajo supervisión médica.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.