Inflamación crónica e histamina: síntomas silenciosos y cómo reducirlas, con la Dra. Gabriela Pocovi

La inflamación es una respuesta de defensa necesaria: sin ella no podríamos combatir un virus. El problema, como explica la médica y nutricionista Gabriela Pocovi, es la inflamación crónica de bajo grado: muchos estresores modernos (mala alimentación, falta de nutrientes, cronodisrupción, sedentarismo, tóxicos, estrés emocional) mantienen al sistema inmune en alerta permanente, sin tiempo para reparar. Una de sus manifestaciones es el exceso de histamina, que puede dar mucosidad, retención de líquidos, migrañas, dolores o molestias digestivas. Lo común no es lo normal.

Este artículo es divulgativo. Ante síntomas persistentes, consulta con tu médico antes de cambiar tu dieta o tu medicación.

Aguda frente a crónica

  • Aguda: ante un resfriado aparecen fiebre, mocos o cansancio. Es útil, y el cuerpo tiene mecanismos para volver a la calma.
  • Crónica: el sistema inmune está siempre «en guerra», gasta energía que necesita para regenerarse y desintoxicar, y vigila peor las células anómalas. No es una enfermedad, sino un terreno que favorece diabetes, enfermedad cardiovascular, problemas digestivos o enfermedades autoinmunes. Más en la inflamación.

En las enfermedades autoinmunes, la defensa permanente activa sobre todo ciertos tipos de linfocitos y descuida los reguladores, los que apagan la respuesta. Según las estimaciones, los genes solo explican una parte del riesgo; el entorno pesa mucho. Más en las enfermedades autoinmunes.

La histamina

La histamina es una molécula señalizadora que liberan algunas células inmunes ante cualquier estrés (físico, emocional, un cambio de temperatura, un viaje, una infección), y que también ingerimos con algunos alimentos. Un exceso puede provocar:

  • Mocos y congestión persistentes.
  • Retención de líquidos (por ejemplo, tras una comilona).
  • Dolor de cabeza y migrañas.
  • Niebla mental.
  • Dolores musculares y articulares.
  • Hinchazón o diarrea.

Normalmente la degradamos gracias a la enzima DAO del intestino y al hígado. Pero con disbiosis, inflamación intestinal, un hígado sobrecargado (alcohol, tabaco, tóxicos) y mucho estrés, se acumula. En lugar de solo bloquearla con un antihistamínico (útil cuando hace falta), conviene buscar por qué está alta. En un resfriado, por ejemplo, los lavados nasales ayudan a eliminar el moco sin frenar la respuesta inmune. Más en la disbiosis.

Las emociones también inflaman

Un sistema nervioso en alerta constante por estrés o traumas no resueltos mantiene también en alerta al sistema inmune. La parte emocional forma parte del tratamiento. Más en cómo afecta el estrés a tu sistema inmune.

Un patrón de alimentación antiinflamatorio

1. Fuera: azúcares añadidos (ojo con los productos envasados), alcohol, tabaco y aceites refinados de los ultraprocesados. 2. Grasas de calidad: – Omega-3: pescado azul pequeño (sardina, caballa, boquerón, jurel), al menos tres veces por semana y sin achicharrarlo. – Monoinsaturadas: aceite de oliva virgen extra, frutos secos. – Carne de animales criados en pastoreo, con mejor perfil de grasas. 3. Menos cereales refinados (pan, pasta, arroz a diario), que llenan y dejan poco espacio para alimentos más nutritivos. 4. Frutas y verduras de temporada, y tubérculos como la patata o el boniato (enfriados, aportan almidón resistente).

Pero la dieta es solo uno de muchos factores. Si comes perfecto pero duermes mal, vives estresado o te obsesionas con la comida, quizá toque aflojar ahí y trabajar lo demás. Para la mayoría, solo con quitar el azúcar y los ultraprocesados ya se nota la mejoría. Más en la vía negativa: qué es un ultraprocesado.

¿Y el gluten?

No es imprescindible en la dieta humana. Gabriela prefiere reducirlo en el día a día para dejar sitio a alimentos más nutritivos, pero si no eres celíaco y te sienta bien, un buen pan de masa madre de vez en cuando no es un problema. Más en la celiaquía oculta.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la inflamación crónica de bajo grado?

Un estado de activación inmunitaria leve pero persistente, causado por estresores continuos, que favorece muchas enfermedades crónicas.

¿Qué síntomas da el exceso de histamina?

Mucosidad, retención de líquidos, dolor de cabeza o migrañas, niebla mental, dolores articulares y molestias digestivas.

¿Qué alimentos ayudan a reducir la inflamación?

El pescado azul pequeño, el aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, las verduras y frutas de temporada, evitando azúcares y ultraprocesados.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.