Salud oral, masticación y respiración nasal: por qué tu boca influye en todo el cuerpo, con Eider Unamuno

La boca es la puerta de entrada del cuerpo: si falla, el resto trabaja más para llegar al mismo sitio. Para la dentista Eider Unamuno, tres hábitos marcan la diferencia: respirar por la nariz con los labios cerrados (para mantener la saliva y su efecto protector), masticar por los dos lados alternando, y cuidar la microbiota oral sin destruirla con tabaco, azúcar o un uso excesivo de colutorios. En los niños, la lactancia, la respiración nasal y masticar comida de verdad ayudan a que la boca crezca bien.

La saliva, tu primera defensa

La saliva mantiene la boca húmeda, regula su acidez y protege frente a caries, inflamación de encías y microbios. Pero para tener suficiente hay que mantener los labios cerrados. Al respirar por la boca (por ejemplo, en un esfuerzo intenso), se reseca; si encima comes una barrita pegajosa, es el ambiente perfecto para la caries: algunas bacterias se alimentan del azúcar y liberan ácidos que erosionan el diente. Más en respirar por la nariz.

Masticar por los dos lados

Con la comida tan blanda de hoy, se estima que la mayoría de la gente mastica casi siempre por el mismo lado: es como ir siempre a la pata coja. Los músculos de la mandíbula, como el masetero, están conectados con otros músculos del cuello y del tronco por cadenas miofasciales. En la experiencia de Eider, masticar siempre por un lado puede acabar cargando más un lado del cuerpo y alterar el reparto del peso, lo que en deportistas de impacto podría favorecer lesiones. La lengua, que debería apoyarse en el paladar, también influye: tragamos unas 2.000 veces al día. Más en movilidad, fascia y cerebro.

Un consejo práctico: si te ponen un empaste o una corona, pide que comprueben la mordida también sentado recto, no solo tumbado, porque los contactos de los dientes cambian con la posición de la cabeza.

La microbiota oral y la remolacha

Los nitratos de la remolacha, las espinacas o las coles se convierten en nitritos gracias a ciertas bacterias de la boca, y después en óxido nítrico, que dilata los vasos. Si fumas, usas mucho colutorio antiséptico o respiras por la boca, esa conversión se reduce: dos personas pueden comer la misma remolacha y no obtener el mismo beneficio. La receta de Eider: cepillado, hilo dental, comida real con poco azúcar y colutorio solo cuando haga falta. Más en suplementos para la alta intensidad.

La boca de los niños

El cráneo de un niño apenas crece ya; lo que más crece en los primeros años son el maxilar y la mandíbula. Para que lo hagan bien:

1. Lactancia materna, que obliga a mover la mandíbula y a respirar por la nariz. 2. Respiración nasal, con la lengua en el paladar, que ayuda a expandirlo. 3. Masticación de verdad: alimentos duros, secos y fibrosos, alternando lados, en lugar de solo purés, papillas y pan de molde.

Según Eider, no es casualidad que hoy tantos adolescentes lleven aparatos: somos sedentarios orales. Y no hay que esperar a los 6-7 años para la primera visita al dentista: cuanto antes se detecte un problema, más fácil es corregirlo. Más en pantallas y desarrollo infantil.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es mejor respirar por la nariz?

Porque mantiene los labios cerrados y la saliva protegiendo la boca, y favorece una buena posición de la lengua y el desarrollo del paladar.

¿Es malo masticar siempre por el mismo lado?

Puede generar desequilibrios musculares en la mandíbula y, según algunos especialistas, en otras partes del cuerpo; lo ideal es alternar.

¿El colutorio es bueno para la boca?

Usado en exceso puede alterar la microbiota oral beneficiosa; para la mayoría basta con cepillado, hilo dental y una dieta con poco azúcar.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.