Vientre hinchado y microbiota: señales de desequilibrio, por qué importa la cepa del probiótico y qué fibra alimenta a tus bacterias, con la Dra. Olalla Otero

La microbiota no es la causa de todos los males, pero tampoco es una moda: sabemos desde hace más de un siglo que vivimos con billones de microorganismos. Para la doctora en biología Olalla Otero, un desequilibrio puede manifestarse con hinchazón, gases, estreñimiento o diarrea, pero también con problemas de piel o niebla mental. Y si recurres a un probiótico, lo que importa no es solo la especie, sino la cepa concreta, que es la que tiene estudios. Para alimentar a tus bacterias, la clave son los carbohidratos accesibles a la microbiota, no cualquier fibra añadida.

Este artículo es divulgativo. Si tienes síntomas digestivos persistentes, consulta con un profesional antes de tomar suplementos o cambiar tu dieta.

Qué es un equilibrio… y por qué es difícil definirlo

La microbiota es el conjunto de bacterias, virus, arqueas, hongos y protozoos que viven en nosotros en simbiosis. Las técnicas de análisis del ADN permiten comparar la de personas sanas con la de personas con una enfermedad y encontrar patrones. Pero no existe una «microbiota perfecta»: cambia con la zona donde vives, el estrés, el deporte, la alimentación o la maternidad, y la de una persona sana hoy puede ser distinta dentro de cinco años y seguir siendo sana. Además, a veces el desequilibrio es consecuencia de otra cosa (por ejemplo, de tomar muchos medicamentos) y no la causa. Más en qué es la disbiosis.

Señales de que algo no va bien

  • Digestivas: hinchazón abdominal, gases, estreñimiento, diarrea.
  • Piel: dermatitis que empeoran con el estrés.
  • Cerebro: niebla mental, más estrés o peor ánimo, por el eje intestino-cerebro.
  • Barrera intestinal: una microbiota sana ayuda a que el intestino no deje pasar lo que no debe, lo que reduce la inflamación.

Más en el intestino permeable y en SIBO.

En un probiótico, la cepa es el «apellido»

No basta con leer el género y la especie (por ejemplo, *Lactobacillus acidophilus*): cada cepa tiene efectos distintos, y solo la cepa concreta, con su identificación completa, nos lleva a los estudios que demuestran qué hace. Algunas ideas clave:

  • Algunas cepas producen sustancias que inhiben microbios dañinos de forma mucho más específica que un antibiótico, que barre con todo.
  • Los postbióticos son sustancias que producen los microorganismos, como el butirato.
  • Se habla de psicobióticos (cepas que influyen en el eje intestino-cerebro) o inmunobióticos (que modulan el sistema inmune), aunque una misma cepa puede tener varias funciones.

Más en probióticos o fermentados y en alimentos fermentados.

La fibra que sí alimenta a tus bacterias

Hoy se prefiere hablar de carbohidratos accesibles a la microbiota (MACs) más que de fibra soluble o insoluble. La fibra que tus bacterias no pueden fermentar aumenta el volumen de las heces y ayuda a ir al baño, pero no las nutre. La que sí fermentan (presente en legumbres, verduras, frutas, avena, frutos secos o almidón resistente) produce ácidos grasos de cadena corta beneficiosos. Por eso un producto «alto en fibra» no siempre es lo mejor para tu microbiota. Más en la microbiota de la boca al colon.

Preguntas frecuentes

¿Qué síntomas puede dar una microbiota alterada?

Hinchazón, gases, alteraciones del tránsito, problemas de piel o niebla mental, aunque estos síntomas pueden tener otras causas.

¿Todos los probióticos sirven para lo mismo?

No: los efectos dependen de la cepa concreta, que es la que ha sido estudiada.

¿Qué fibra es mejor para la microbiota?

La fermentable o accesible a la microbiota, presente en legumbres, verduras, frutas, avena o almidón resistente.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.