Pacta con la edad: 10 cláusulas para mantenerte joven y entrenar toda la vida, con Loles Vives

La bióloga y atleta Loles Vives lleva más de 50 años compitiendo en velocidad y salto de longitud, y a los 65 sigue entrenando. Su propuesta es «pactar con la edad»: no se trata de buscar marcas a cualquier precio, sino de llegar a mayor funcional e independiente. Sus diez cláusulas: moverse cada día, entrenar fuerza, descansar, cuidar las articulaciones y la espalda, comer bien, usar los suplementos con cabeza, no doparse, hacerse revisiones y cuidar la salud mental. El ejercicio es la mejor medicina, pero como cualquier fármaco, hay que dosificarlo.

1. Ejercicio: lo innegociable

El sedentarismo es lo peor que podemos hacer. La Organización Mundial de la Salud recomienda entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada. Si partes de cero, empieza poco a poco: caminar, luego caminar deprisa, después alternar caminar y trotar, y a ser posible con alguien que te guíe. Nunca es tarde: Loles compite con atletas de 80, 90 e incluso 100 años, y muchos empezaron a los 60. Más en el VO2 máx y la salud.

2. Fuerza: el seguro de vida

Durante años se infravaloró, incluso en deportes de resistencia. El músculo es un órgano endocrino que se comunica con el hueso y el resto del cuerpo. La fuerza previene la sarcopenia, la osteoporosis y las caídas, algo crucial en la mujer a partir de la menopausia. Gracias a toda una vida de fuerza, las densitometrías de Loles siguen saliendo perfectas. Y no vale cualquier peso: tiene que suponer un esfuerzo. Más en la fuerza a partir de los 40 y en el músculo, un órgano que habla con todo tu cuerpo.

3. Descanso y sueño

Sin descanso no hay adaptación. El sueño consolida la memoria y la recuperación. Con la edad cuesta más recuperarse: Loles prefiere una serie o una sesión menos, o un día más de descanso, antes que lesionarse. Más en cómo dormir mejor.

4. Articulaciones

Una articulación que duele hay que moverla, sin llegar a un dolor que limite. Pero el exceso pasa factura: miles de kilómetros o de saltos sin fuerza pueden dejar un corazón fuerte y unas rodillas destrozadas. Loles dejó las dominadas porque le cargaban el hombro y no le aportaban nada para correr 100 metros. Y nada de entrenar a base de ibuprofeno. Más en cuidar las articulaciones.

5. Espalda

Loles tiene una anterolistesis (una vértebra desplazada) desde joven. Un médico le dijo que lo dejara todo; otro, que siguiera entrenando, porque su musculatura paravertebral la estaba librando del quirófano. Hoy se sabe que, ante el dolor de espalda, el reposo suele empeorar las cosas. Más en el dolor lumbar.

6 y 7. Alimentación y suplementos

Comer lo que necesitas para recuperar: hidratos para reponer glucógeno, proteína para reparar el músculo y grasas de calidad. Los suplementos, como complemento, nunca como base. Más en productos proteicos.

8. Nada de dopaje

Está extendido incluso entre aficionados y veteranos, donde apenas hay controles. Atenta directamente contra tu salud: más riesgo cardiovascular y de otras enfermedades.

9. Revisiones

Chequear el cuerpo con analíticas y pruebas, sobre todo si entrenas fuerte o tomas suplementos, permite detectar problemas a tiempo. Más en cómo interpretar la analítica de un deportista.

10. Salud mental

La cláusula que más disfrutó escribiendo: sin salud mental no hay salud completa, y el deporte, bien llevado, es una de sus mejores aliadas. «No pain, no gain» motiva, pero mal gestionado, rompe. Más en placer frente a disfrute.

Preguntas frecuentes

¿Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio?

No: muchas personas empiezan con 60 años o más, y cuanto peor es el punto de partida, más se notan las mejoras.

¿Por qué es tan importante la fuerza con la edad?

Porque previene la pérdida de músculo y de hueso, reduce las caídas y mantiene la independencia.

¿Hay que hacer reposo con dolor de espalda?

En la mayoría de casos no: moverse y fortalecer la musculatura suele ayudar más que el reposo, siempre con valoración profesional.

Contenido divulgativo basado en mi vídeo de YouTube. No sustituye el consejo de tu médico ni de un profesional sanitario que conozca tu caso.